Ansiedad: Síntomas y cómo combatirla (I)

Cuando hablamos de salud mental en la población general existe una palabra que por muchas personas es conocida y frecuentemente pronunciada: Ansiedad. De hecho, se estima que la prevalencia de ansiedad en los Españoles adultos es del 96%. Hoy te ayudaré a identificar la ansiedad en menos de 10 minutos.


Prácticamente todas las personas nos hemos visto envueltas en alguna situación concreta que nos desborda, como la época de exámenes, semanas complicadas en el trabajo, situaciones personales delicadas o no disponer del tiempo suficiente a lo largo del día. Todas estas situaciones tienen un factor en común: Nos superan.


Aunque es común muy pocas personas son capaces de identificar la ansiedad y es un punto clave para hacerle frente. ¿Os imagináis que un cirujano intentase operar a alguien sin saber qué tiene que operar? De igual manera es imposible que podamos solucionar algo que no podemos identificar, por este motivo hoy aprenderás a identificar la ansiedad y muchas de las personas que estén leyendo este post están sufriendo ansiedad sin saberlo, aunque tranquilo/a, estás a tiempo de aprender a identificarla y ponerle solución. ¿Empezamos?


¿Estrés o ansiedad?

Esta es una duda frecuente, realmente estos términos son diferentes aunque siempre van de la mano. El estrés nos invade cuando vivimos una situación que supera nuestras capacidades pero debemos afrontarla, sentimos que no disponemos de las capacidades, el tiempo o los recursos necesarios para hacer frente a una situación específica con éxito. Un ejemplo muy fácil de entender es una semana dura en el trabajo o la época de exámenes en los estudiantes. Estas situaciones demandan unos resultados concretos en una franja de tiempo limitada y en la mayoría de ocasiones tenemos la sensación de que no disponemos de suficiente tiempo para estudiar, que no somos capaces de sacar el trabajo adelante o que lo que nos han pedido que hagamos nos viene grande.


Por otra parte, la ansiedad es una respuesta que utiliza nuestro organismo cuando identifica una amenaza potencialmente dañina o peligrosa y surge con el objetivo de que puedas sobrevivir ante este peligro.


¿Por qué padecemos ansiedad?

En realidad, la ansiedad en su justa medida es adaptativa, es decir, es positiva, ya que si esta ansiedad surge en un entorno potencialmente peligroso para nosotros puede ayudarnos a adaptarnos a ese medio. Un ejemplo muy representativo es la situación actual de cuarentena por el COVID-19. El «miedo sano» dispara los mecanismos de alerta en nuestro cerebro, el cual pone en marcha estrategias de adaptación, entre ellas, los mecanismos de la ansiedad. Esta sutil y controlada ansiedad es la responsable de que respetes la distancia de seguridad con el resto de personas, es la que hace que te pongas mascarilla y guantes cuando vas a hacer la compra, es la que hace que te laves las manos y que evites salir de casa sin algún motivo justificado.


Como podemos ver, la ansiedad puede ser muy positiva, ya que en su justa medida, puede ayudarte a adaptarte a las situaciones peligrosas. En cambio, cuando la ansiedad es de un nivel desmesurado en comparación con la situación que te rodea, cuando ésta surge de forma frecuente, intensa y constante e interfiere con tu bienestar y tu vida, estaríamos hablando de un trastorno.


¿Cómo sé si estoy sufriendo ansiedad?

Antes que nada, la ansiedad NO es un ataque de pánico. Mucha gente tiene la creencia de que la ansiedad es un ataque de pánico y creen que nunca han sufrido ansiedad, no obstante, el ataque de pánico difiere mucho de la ansiedad, veamos en qué se diferencia.


Un ataque de pánico o crisis de angustia es un episodio de duración limitada y aislada, en el cual existe un miedo intenso y malestar caracterizado por una serie de síntomas físicos, como palpitaciones, elevación de la frecuencia cardíaca, temblores, sudor, sensación de no poder respirar o atragantarse y/u opresión en el pecho. También pueden aparecer síntomas psicológicos, como miedo a perder el control, incluso puede experimentarse miedo a morir, desrealización o despersonalización.


El ataque de pánico es un episodio caracterizado por la elevada intensidad, un episodio aislado, no un estado emocional. No obstante, la ansiedad que nos invade cuando sufrimos estrés no presenta una intensidad tan elevada, es más sutil, continua y frecuente pero puede llegar a ser incluso más peligrosa, ya que puede pasar inadvertida llegándose a producir el síndrome general de adaptación. Este fenómeno, descrito por Hans Selye en 1936, explica cómo un estado de ansiedad prolongado en el tiempo puede llegar a generar problemas de salud.



Como vemos en la imagen, nuestro organismo tiene un nivel de resistencia que se reduce cuando aparece el estresor, aunque gracias a los mecanismos que pone en marcha la ansiedad es posible resistir al estresor y adaptarse, no obstante, si este estado se mantiene durante mucho tiempo llegamos a la fase de agotamiento, en la cual se producen problemas de salud, no sólo mentales, sino que también produce patologías cardíacas, procesos de cáncer, alteraciones hormonales e incluso en algunos casos, la muerte.


Aunque suene muy desesperanzador y estoy seguro de que tu sistema de alerta se ha activado tras leer el anterior párrafo, podemos hacerle frente desde hoy, empecemos por el primer paso: Identificar la ansiedad.


Identifica tu ansiedad

La ansiedad no es un ataque de pánico, por este motivo debes ser consciente de que las sensaciones puede que se hayan cronificado a lo largo de tu vida y que las identifiques como normales en ti, pero esto es un error peligroso, ya que puede que estés en un proceso de resistencia y no lo sepas. Para evitar llegar a la fase de agotamiento y disminuir tu nivel de ansiedad, lo primero es identificarla.


Antes de seguir leyendo, párate, escanea tu cuerpo y tu mente, cierra los ojos durante 1 minuto e identifica qué sientes en tu cuerpo, en tu comportamiento y qué pensamientos te vienen a la mente. ¿Listo? Ahora veamos si identificas alguna sensación o pensamiento.



La ansiedad se manifiesta en 3 niveles: Cuerpo, conducta, emoción y pensamiento.



- Cuerpo:


El cuerpo es el medio que tiene el cerebro para poder expresar las emociones. Si alguna vez has estado enamorado/a o has sentido mucha ilusión, habrás sentido esas famosas mariposas en el estómago. Este es un ejemplo de cómo el cuerpo es el lienzo de las emociones. ¿Cómo se expresa el estrés y la ansiedad en tu cuerpo?


Sueño y descanso: Si duermes mal, padeces insomnio puntual, te cuesta conciliar el sueño o no sientes que descanses e incluso tienes pesadillas, estás sufriendo seguramente estrés y ansiedad.


Tensión muscular: Es muy común sentir tensión en la zona de la mandíbula, los hombros, el cuello o en el cuerpo en general, incluso llegan a aparecer contracturas o problemas posturales.


Problemas gastroinestinales: Digestiones pesadas, náuseas, estreñimiento, diarrea o acidez estomacal son síntomas comunes asociados a la ansiedad y el estrés.


Respiración acelerada: El estrés nos pone en estado de alerta, por este motivo es común que la respiración sea más rápida y menos profunda de lo normal, así como suspirar frecuentemente a lo largo del día.


Otros problemas asociados: Es común que existan problemas físicos como alteraciones en la piel, la caída del cabello, dolores de cabeza o empeoramiento de patologías físicas que no se explican por otros motivos.



- Conducta:


El comportamiento es la forma que tiene nuestro cerebro de interactuar con el medio que le rodea y de adaptarse al mismo lo mejor posible. Por este motivo, si estamos padeciendo un proceso de ansiedad y estrés, es común que se proyecte en nuestra conducta.


Velocidad: Es común que hablemos, caminemos y hagamos las cosas más rápido de lo normal, como si tuviéramos prisa aunque no sea así.


Conductas asociadas: Morderse las uñas, estar constantemente en movimiento, arrancarse pelos de las cejas (tricotilomanía), balanceo postural o la necesidad de aislarse y evitar socializar son conductas que pueden estar asociadas a la ansiedad.


Cognición: Es muy frecuente que aparezcan problemas de concentración, olvidarse de tareas o perder objetos, tener dificultad para autocontrolarse y actuar de forma más impulsiva de lo normal.


Comida: La ansiedad y el estrés pueden alterar la conducta de ingesta, puede aumentarla o bien disminuirla, depende de cada persona, además influye en la velocidad a la que comes, los horarios, la frecuencia y por supuesto, el tipo de comida. Es común que algunas personas tiendan a ingerir comida basura o dulces en procesos de ansiedad.




- Emoción:


La ansiedad y el estrés hiperactivan tu sistema límbico, el centro donde emergen las emociones en tu cerebro. ¿Cómo nos afecta?


Frustración: Es mucho más frecuente y fácil sentir sensación de frustración con cualquier comentario o situación.


Sensibilidad: Es común que resulte más fácil sufrir más de lo normal para ti por aspectos que no suelen afectarte tanto, o que aparezca el llanto de forma más frecuente. En este caso, no lo escondas, no lo reprimas, el llanto es una excelente forma que tiene nuestro cerebro de regularnos, disfruta de la oportunidad de desahogarte.


Ira: De la misma forma que existen personas que tienden a mostrar llanto, otras recurren a la expresión de la ira hacia los demás, hacia sí mismos o su entorno en general. ¿Has gritado alguna vez en un atasco porque llegabas tarde al trabajo?


Rechazo: Es común sentir asco o rechazo a situaciones específicas o generales, ya que el estado de alarma que se dispara en nuestro organismo no hace compatible que podamos disfrutar de aficiones o de planes con amigos o familiares.



-Pensamiento:


Estamos constantemente pensando, constantemente decidiendo, constantemente anticipándonos y constantemente recordando. Es por este motivo que es crucial identificar qué pensamientos protagonizan tu mente, ya que esta dimensión afecta a todos los niveles: cuerpo, emoción y mente.


No soy capaz: Este pensamiento es frecuente en procesos de estrés o ansiedad y suele generalizarse a otros ámbitos de la vida cotidiana.


No va a salir bien: Los pensamientos catatrofistas son los reyes de la ansiedad y el estrés, anticiparse de forma negativa a los acontecimientos es un indicativo de que tu mente está en un estado de alarma, el miedo intenta alejarte de un posible peligro.


Pensamientos recurrentes: Seguro que esto te suena: llegas a casa después de un día de trabajo durísimo y no puedes parar de pensar en los problemas laborales y por mucho que lo intentes siguen apareciendo en tu mente aunque ya no estés en el trabajo.



Y tu, ¿Qué síntomas sientes?

Es muy importante aprender a identificar la ansiedad, ya que muchas personas la padecen y no son conscientes de ello. Esto es muy peligroso, ya que como hemos visto, puede generar problemas de salud a largo plazo si no ponemos solución a esta ansiedad y permanecemos en un estado de resistencia de forma prolongada.



Si consideras que estás padeciendo ansiedad y tienes dificultades en identificar los síntomas asociados o bien, si esta ansiedad te afecta en tu día a día no dudes en contactar con nosotros, estaremos encantados en poder ayudarte.


En los siguientes posts te enseñaré a combatir la ansiedad, aunque primero deberás aprender a identificarla.





Referencias:


Sandín, B. (2003). El estrés: un análisis basado en el papel de los factores sociales.International Journal of clinical and health psychology,3(1), 141-157.


Feliú, M. T. (2014). Los Trastornos de Ansiedad en el DSM-5.Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatria de enlace, (110), 62-69.


Sierra, J. C., Ortega, V., & Zubeidat, I. (2003). Ansiedad, angustia y estrés: tres conceptos a diferenciar.Revista mal-estar e subjetividade,3(1), 10-59.


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