• Yohana Recio

Claves del confinamiento (II): la importancia del estrés postraumático

Una vez que hemos aprendido que son los traumas, es hora de hablar del estrés postraumático y de la importancia que este trastorno está cobrando en nuestros días dada la situación actual de confinamiento por el COVID-19.






El TEP (Trastorno por Estrés Postraumático) está precedido por el TEA (Trastorno por Estrés Agudo), ambos detonados por la vivencia intensa o continuada de un hecho traumático. Pero, ¿a mi puede afectarme tanto esta situación si no he tenido contacto directo con el virus o no he vivido consecuencias cercanas al mismo?


La respuesta es: . Una de las funciones de nuestras neuronas espejo es precisamente aprender de los demás y replicar conductas que pueden sernos útiles para nuestra propia supervivencia, es decir, de una forma u otra el ser humano se une. Un ejemplo de esto puede ser el «gusano nematodo caenorhabditis elegans», esta pequeña criatura de tan solo un milímetro de longitud, y que tanto ha ayudado en los estudios experimentales en trastornos de alimentación y deterioro cognitivo, convive de una forma aislada y solitaria en entornos pacíficos, pero si le aplicamos estrés se vuelven gregarios, se juntan en manadas para ofrecerse protección y unidad. Curioso que tengamos que aprender tanto de seres tan pequeños con aproximadamente 300 neuronas y 5000 conexiones sinápticas, parece que ellos no corticalizan la respuesta de miedo como nosotros los humanos.



Pero, como iba diciendo, también estas neuronas espejo replican emociones, es algo parecido a cuando vemos una película de acción, si el protagonista está a punto de morir, nosotros podemos llegar a sentir algo parecido a esa adrenalina. Lo mismo ocurre con el resto de emociones. Hoy en día conectamos de una forma directa o indirecta con el estrés colectivo, la preocupación por la enfermedad y la tristeza por el duelo de otras personas, todo esto sumado a las heridas y cargas que cada uno arrastramos en nuestro día a día. Teniendo en cuenta que al ser humano no le gustan los cambios, adaptarse a una nueva situación es un gasto de energía muy potente.


Además de esto, y como hablaremos más adelante, en nuestra sociedad hay una tendencia general a tapar esas emociones desagradables. Es por eso que quizás ni siquiera nos demos cuenta de que estemos sufriendo sintomatología de estrés postraumático ya que estamos demasiado ocupados en adaptarnos y «sobrevivir» cognitiva y emocionalmente a esta situación anómala. Pocas son las personas que intentan mantenerse conectadas a la realidad a partir del deporte (conexión corporal) y/o a partir de la meditación (conexión mental y emocional). Practicar el estar presentes es algo que puede sernos muy útil en estos momentos, pero antes veamos algunos de los síntomas que pueden desencadenar en un cuadro de estrés postraumático:


  • Problemas de concentración.

  • Desrealización (sensación de que lo que está pasando no es real).

  • Despersonalización (sensación de que lo estamos viviendo desde fuera de nuestro cuerpo).

  • Disociación (pérdida de memoria puntual asociada a un estrés mental desmesurado).

  • Problemas de sueño (higiene del sueño alterada).

  • Alta irritabilidad (nos enfadamos más que antes).

  • Hipervigilancia (asustarse con facilidad, notarse tensos los músculos…)

  • Estado de ánimo negativo persistente (marcado malestar por culpa, vergüenza, tristeza o miedo).

  • Creencias irracionales negativistas (relacionadas con el futuro negativo de la situación actual que marcan un acusado malestar emocional).

  • Problemas persistentes para generar emociones positivas (reírse de la situación, pensar en otras cosas o realizar otras actividades placenteras).

  • Desconexión acusada de la realidad (tener un estado de miedo tan sobrepasado que la realidad se aleja).


Lejos de crear una alarma general, me gustaría hacer hincapié en la escala de gravedad de la sintomatología. Podemos tener todos los síntomas pero en un nivel muy bajo de incidencia, de hecho sería normal que todos nosotros en esta etapa tuviéramos problemas de sueño, desrealización o la concentración dispersa, por citar algunos. Precisamente esto ahora se ha convertido en una normalidad que podemos afrontar a nivel individual. Es por ello que lo realmente importante estos días no es preocuparse tanto por el estrés postraumático, si no por su prevención. Para ello recalco fuertemente la importancia de saber escucharnos e interpretarnos a nosotros mismos. Si somos capaces de identificar esta sintomatología y «traernos de vuelta» a la realidad le daremos permiso al miedo, la tristeza, la ira o la confusión para salir y expresarse. De esta forma estaremos reduciendo el estrés postraumático que pueda crearse en estos días, tan difíciles para todos, a más de la mitad de su desarrollo.






El estrés postraumático con unos síntomas marcados es lo que pueden sufrir aquellas personas que han visto en peligro su vida o su identidad, es por ello que es un trastorno muy doloroso e incapacitante.


Si tienes dudas acerca de si tu sintomatología podría estar relacionada con un estrés postraumático, no dudes en pedirnos información acerca del mismo, una prevención puede ahorrarnos mucho malestar y sufrimiento.


Cuídate por ayer, por hoy y por mañana. Todas las versiones de ti merecen sentirse reales e importantes. Todos y todas somos necesarios.





Referencias:


-https://www.youtube.com/watch?v=3Vke3r8goQY (Mansukhani, A. 2019).


-González A., Mosquera D. (2013). EMDR y disociación: el abordaje progresivo. Ed. Pléyades.


-González A. (2017). No soy yo: entendiendo el trauma complejo, el apego y la disociación. Una guía para pacientes, familiares y terapeutas.


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