Emociones: tu brújula biológica (II) Ejercicio práctico

Actualizado: jul 4

La semana pasada pudimos ver cómo las emociones juegan un papel fundamental a la hora de entender qué necesitamos en cada momento. Las emociones emergen del sistema límbico, una zona del cerebro que ha ayudado durante miles de años a todos nuestros antepasados a sobrevivir y a adaptarse al medio.


Si a ellos les ha servido durante miles de años en entornos más peligrosos y complejos que el actual, a ti también puede ayudarte mucho actualmente, no obstante, en muchas ocasiones estamos desconectados de las emociones por la tendencia de vivir "en pilóto automático", pero es fundamental aprender a identificar las emociones y aprender su utilidad, por eso te animo a leer la anterior entrada si aún no lo has hecho: aprende qué es cada emoción y para qué sirve.


Cerebro, mente y cuerpo

Las emociones son fundamentales en nuestro día a día, tanto las desagradables como las agradables, todas ellas son esenciales para entender qué necesitamos y qué debemos evitar, ya que gracias a las emociones podemos alcanzar el equilibrio (homeostasis) y el bienestar, por este motivo denominamos "brújula biológica" a las emociones.


Las emociones emergen del sistema límbico, alojado en nuestro cerebro, no obstante, el cerebro necesita a nuestro cuerpo para expresar las emociones. El sistema límbico se encarga de generar los procesos neurofisiológicos y neuroendocrinos necesarios para desencadenar las respuestas emocionales ante los estímulos que nos rodean, los eventos que vivimos o los pensamientos que nos invaden, valiéndose de todas las neuronas que conforman nuestro sistema nervioso central y periférico. Aunque las emociones se crean en el cerebro, éstas se expresan en el cuerpo, literalmente sientes en el cuerpo las emociones que experimentas, ahora cabría preguntarse ¿Cómo y dónde se siente cada emoción?

Prácticamente, este sistema nervioso que vemos aquí es todo lo que somos. A partir de éste podemos recibir información y actuar en consecuencia, a partir de este entramado de neuronas podemos ver el mundo que nos rodea, pensar en cómo crear cosas nuevas, enfadarnos, enamorarnos, ilusionarnos o deprimirnos, todo depende de cómo interpretemos y gestionemos nuestra mente, alojada en nuestro tan preciado cerebro.


¿Cómo y Dónde se sienten las emociones?

Respondiendo a esta pregunta, Nummenmaa y colaboradores estudiaron en 2013 cómo las emociones se expresaban en nuestro cuerpo. En el estudio participaron más de 700 participantes de Suecia, Taiwan y Finlandia, para evitar así el componente cultural en la expresión de las emociones. Los investigadores utilizaron un método de topografía computacional denominada emBODY, mediante el cual pudieron revelar las áreas de activación que mostraban los participantes.


¿Que encontraron los investigadores? Encontraron diferencias en cuanto al patrón de activación en función de la emoción, no sólo en cuanto al nivel de activación, sino el tipo de sensación y la localización. Es decir, que a cada emoción le corresponde un lugar en nuestro cuerpo, una intensidad y una sensación concreta.


¿De qué nos sirve esto? Es un descubrimiento clave para poder ayudaros a conectar de nuevo con nuestras emociones, ser más conscientes de las sensaciones que provoca cada una y seguir nuestra brújula biológica que en definitiva es lo que tanto ha ayudado al ser humano desde el inicio de la especie hasta nuestra actualidad.



¿Cómo identificar tus emociones? Ejercicio práctico.

Os prometí un ejercicio práctico para identificar las emociones y lo prometido es deuda. Vamos a identificar las emociones valiéndonos de los resultados de la investigación, de mi explicación y sobre todo, de tus sensaciones. ¿Preparad@?


Calentamiento


Primero y antes que nada, vamos a llevar tu sistema atencional a su sistema perceptivo somatosensorial, necesitamos activar tu lóbulo parietal y dirigir la atención a tus sensaciones corporales para "calentar".


Para ello, ponte en una posición cómoda, respira hondo 3 veces y céntrate en tu respiración:

  • Céntrate en cómo entra el aire por la nariz, llena de aire tus pulmones y sale poco a poco por la boca (hazlo 3 veces, céntrate sólo en esas sensaciones). ¿Ya? vamos con lo siguiente.


  • Céntrate en el tacto de tu espalda con la silla, de tus pies con el suelo o el sofá, del tacto de tu ropa con tu piel... Aunque parezca difícil, puedes hacerlo, símplemente céntrate, puedes cerrar los ojos si no eres capaz de sentirlo.


Ahora mismo tu corteza somatosensorial está más activa, las neuronas que están ahí alojadas están listas para localizar emociones. ¡Vamos allá!



Asco:


Empezaremos con el asco, una emoción fácil de desencadenar. Aunque no sea agradable, mira la siguiente imagen:



Sé que la imagen es desagradable y puede resultar molesta verla, de hecho, si te provoca rechazo, malestar y ganas de dejar de ver esta imagen, enhorabuena, estás sintiendo la emoción que le corresponde: el asco.


Ahora, párate a ver la imagen tranquilamente, imagina que esa mano es la tuya y que luce tal y como aparece en la imagen, a parte de picores ¿Qué sientes en el resto del cuerpo y dónde?


El asco es común sentirlo en forma de rechazo, a nivel conductual incluso pueden incrementar las ganas de escapar, de hecho, puede que estés moviendo la pierna más de la cuenta, tranquil@, es tu cerebro diciéndole a tu cuerpo que huya de ese estímulo que puede resultar tóxico, pero estás a salvo.


El asco suele sentirse en el estómago, en la garganta, en la expresión de la emoción en el rostro (llevando el rostro hacia el lado contrario de donde está el estímulo) e incluso puedes sentir algo de náuseas (sobre todo si el estímulo es un olor).


¡Enhorabuena! has aprendido a identificar el asco. Cuando sientas esta emoción sé consciente de qué te informa, te está transmitiendo que ese estímulo, actividad, persona o ese contexto es potencialmente tóxico para ti, escucha tu cuerpo.



Alegría


Este ejemplo es más agradable, primero veamos el siguiente vídeo:



No sabemos muy bien por qué las risas de los bebés son tan contagiosas, pero sin duda este bebé nos hace reír a todos. Seguramente te hayas reído conforme ha ido avanzando el vídeo, enhorabuena, has experimentado la única emoción agradable de las 6 emociones básicas: la alegría.


La alegría se manifiesta como mayor energía en general, incremento de la frecuencia cardíaca y respiratoria y una mayor sensación de expansión nivel de pecho, estómago y rostro, párate un momento, vuelve a ver el vídeo, déjate contagiar de la risa de nuestro ayudante y siente esa alegría en tu cuerpo ¿Cómo la sientes? y ¿Dónde?


Cada vez que notes tu alegría se consciente de que es tu cerebro informándote de que ese estímulo, persona, lugar, contexto o situación pueden ayudarte a sobrevivir y son saludables para tu bienestar. La alegría te acerca a las situaciones, estímulos o personas que pueden fomentar tu bienestar.


Para no hacer demasiado extensa esta entrada, dejaremos los ejercicios prácticos con esas dos emociones, no obstante, puedes ver qué se siente y dónde con cada emoción en base a los resultados de la investigación.



Miedo:


Se siente como una alta activación, un aumento de la tensión muscular, frecuencia cardíaca elevada y necesidad de escapar. Se localiza en el pecho (sobre todo), paralización (piernas), contracción o distensión estomacal. Es tu cerebro intentando ponerte a salvo a toda costa, te aleja de una fuente de peligro.



Ira


Aumento muy evidente de la activación, aumento de la tensión muscular, e incremento de la frecuencia respiratoria y cardíaca. Puedes localizarla en tu mandíbula (apretada), el pecho (expansión torácica) y las manos (apretar puños). Es tu cerebro preparándote para pasar a la acción, no es necesario recurrir a la agresión física, pero sí establecer unos límites que aseguren tu bienestar y tu seguridad.



Tristeza


Te invade una sensación de vacío, poca energía, frío, disminuye tu apetito, tu motivación y tu velocidad a la hora de pensar y moverte. Puedes localizar la tristeza en el pecho (vacío), la graganta (nudos) e incluso frío o ligero entumecimiento de las extremidades.



Sorpresa


Aumenta la frecuencia cardíaca, se produce una inhalación de aire repentina, los ojos se abren de par en par, tus cejas suben de forma involuntaria, tus pulmones se llenan de aire expandiendo todo tu pecho e incluso puedes quedar paralizad@. Se localiza en el pecho, la boca y sobre todo en la expresión facial.


Como has podido ver y comprobar, a cada emoción le corresponde una sensación y una localización concreta. Es importante identificar las sensaciones y la localización de las mismas, ya que esto nos ayudará a conocer qué emoción estamos sintiendo en cada momento y si esa situación, persona o estímulo fomenta nuestro bienestar o por lo contrario, lo deteriora.


Si quieres saber cómo se ven las emociones en nuestro cuerpo, presta atención a la siguiente imagen, es fascinante.




Como conclusión, recuerda que tus emociones te ayudan a sobrevivir, ya que te dan una valiosa información. Para interpretarlas adecuadamente, párate, siente las sensaciones, localízalas e identifica qué puede estar generándolas, es esencial para que tu brújula biológica te sirva de ayuda, con la práctica podrás sacarle el máximo partido a tu sistema límbico y a tus emociones.


Si tienes dificultades para identificar, sentir e interpretar emociones te animo a practicar estos ejercicios, trabajar la atención plena y centrarte en cómo las emociones se manifiestan en tu cuerpo, ya que son esenciales para vivir. Sin nuestras emociones, la vida no tendría sentido, no podríamos vivir las experiencias en su totalidad y no podríamos saber qué necesitamos y qué debemos evitar.


Si consideras que tienes dificultades para identificar las emociones o sientes que estás descontctad@, contacta con nosotr@s, estaremos encantad@s en poder ayudarte.


Recuerda: Párate, siente e interpreta, tu sistema límbico y tus emociones son tu brújula biológica.




Referencias:


Nummenmaa, L., Glerean, E., Hari, R., & Hietanen, J. K. (2014). Bodily maps of emotions.Proceedings of the National Academy of Sciences,111(2), 646-651.


Fox, A. S., Lapate, R. C., Shackman, A. J., & Davidson, R. J. (2018). The nature of emotion. InFundamental Questions. Oxford University Press New York, New York.


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