Léeme...
Supongo que no debería sorprenderme que me pidas que me describa. Después de todo, supongo debo ser de las personas más interesantes que conoces...
Siempre he sabido que tengo algo especial. No es arrogancia, es un hecho: hay una brillantez en mí que simplemente no veo en los demás. Me esfuerzo por reconocer las capacidades ajenas, pero rara vez encuentro a alguien que esté a mi nivel. Me pasa a menudo que la gente cree que exagero cuando hablo de mis talentos, pero la verdad es que, si acaso, me quedo corto. He logrado cosas que otros solo sueñan, y aun así siento que no siempre recibo el reconocimiento que merezco.
Tiendo a imaginar un futuro en el que alcanzo posiciones de éxito, admiración y poder. Y no es fantasía vacía: puedo ver perfectamente cómo sería yo dirigiendo proyectos importantes, recibiendo elogios sincero—o al menos deberían ser sinceros—por mis capacidades. A veces me molestan quienes no ven lo evidente. Me esfuerzo tanto, brillo tanto, y aun así algunas personas parecen demasiado ocupadas o inseguras para reconocer lo que aporto.
Muchas veces espero un trato especial. No por capricho, sino porque siento que soy alguien que simplemente funciona de forma distinta, más elevada. Me desconcierta cuando otros no se acomodan a mis necesidades o cuando cuestionan mis decisiones; me resulta difícil no interpretarlo como una falta de respeto. Al final, sé lo que hago, y rara vez me equivoco.
Me han dicho que puedo parecer poco sensible o que no siempre entiendo lo que los demás sienten. No sé si es exactamente así… Lo que sucede es que me cuesta conectar con problemas que me parecen pequeños o dramáticos sin motivo. A veces me gustaría empatizar más, pero no siempre sé cómo. Eso sí: espero lealtad y comprensión de quienes me rodean. Cuando no la recibo, cuando alguien me critica o me hace sentir cuestionado, es como si me clavaran algo dentro. Entonces me enfado, o me aparto, o digo cosas que luego quizá no debería decir. Pero ¿cómo esperan que reaccione cuando me hieren?
Si algo tengo claro es que me esfuerzo por construir una imagen sólida de quién soy y lo que valgo. Supongo que, en el fondo, me da miedo que los demás no lo vean, o peor, que lo olviden. Por eso necesito cerciorarme, una y otra vez, de que estoy donde debo: en un lugar donde se me admire, se me respete y se me reconozca.
Puede que algunos interpreten mal esto y piensen que todo gira alrededor de mí. No lo veo así. Solo intento proteger lo que soy, lo que he construido, lo que siento que debo ser.
Y, sinceramente, si no lo hago yo, ¿quién lo hará?
Añadir comentario
Comentarios